ESE O AQUEL…

Publicado en por PERCY ZUTA

Muchas personas con frecuencia se preguntan: ¿Quiénes son y para que existen?. Muchos viven pensando en el mañana, en dolencias futuras sin ni siquiera haber superado las heridas del pasado. Te has preguntado si un día, desde que te levantas hasta que te acuestas, haces lo correcto, al menos para ti?. Será cierto que NO existen días planificados?, algo cambia el contexto de un minuto a otro, pero que en sumatoria muchas veces nos dan satisfacción plena. Acorde al tiempo seria: cada hora suma, cada minuto cuenta y cada segundo resta.

Ese o aquel, es el tercero de los 3 hijos de un conocido carpintero con 45 años de tan loable profesión; en aprendizaje, perfección, y tradición; 3 pasos básicos que solo se podría lograr con el transcurrir de los años. Y de una madre, ama de casa, que para contribuir al hogar, generó un ingreso complementario en un puesto del mercado por muchos años, donde vender verduras de uso común, cuyas ganancias no superan los S/.0.25 céntimos por producto, aportaron a un crecimiento económico suficiente, para financiar la profesión de sus hijos, siempre acompañado por su lema: “profesión es la mejor herencia”.

Ese o aquel, repito el 3ro de los hermanos, es de la época del rock y del techno. De la época de Michael Jackson, DJ bobo, Modern Talking, Vilma palma y los prisioneros. Deportivamente en el futbol de la época de Maradona, Canilla, Baggio y la dupla Bebeto, Romario, de los locales, Maestri, Solano y Julinho. Donde su pasión basquetbolera le lleva a la mejor época con el dream team: Johnson, Jordan, Bird, Barkley, Pippen y Malone, ni que hablar de genios locales como Sandro la torre, Henrry Vela, Fredy Más y un Julio Pulce. De las grandes películas como Star Wars, Rocky, Rambo, Tarzan, Terminator, así como las series que te identificaban como “Los años maravillosos”, “Tres x tres”, “Quién manda a quién”, “salvado por la campana”, entre otros.

Ese o aquel, nació en Tingo Pampa, con la dicha de haber visto la transformación del barrio añorado, de lo que fue huertas con sembríos, hoy transformado en casas extravagantes, y de una simple calle polvorienta a la entrada principal de los visitantes a nuestra ciudad. Cursó sus 11 años de estudio en el victorioso con identidad 100% seminarista, migrando luego a realizar estudios universitarios en la ciudad de Lima, donde recorrer diariamente 5 a 6 horas mescladas entre el tráfico y la contaminación rumbo a su centro de estudios, no le generó ningún desanimo en la obtención de su título profesional. Rescatable, tal vez fue, que en la celebración pudo contar con la presencia de su ídolo favorito. Su abuelo; El aprendiz a los 80 años.

Ese o aquel, cuando egreso de la universidad la tuvo clara; sin importar cuantos trabajos tuvo anteriormente (si es que se puede llamar trabajos por lo casi nulo en lo remunerativo), quería crecer y su pregunta constante era: qué tipo de trabajo merecería darle honor a su profesión?, para empezar a poner en práctica lo aprendido y generar experiencia, madurez y ser competitivo.

Ese o aquel, de apariencia zopenca, fiel a las decisiones, no esperó oportunidades, más bien creyó, en ir a buscarlas, empezando por renunciar a su cuanti único trabajo, sin importarle tener cero alternativas y más aún sin un sol en el bolsillo, menos le indignaría el hecho de entrar al bolsón de desempleados del país, únicamente con su cartón bajo el brazo. Justificable tal vez para sopesar con los años, esa palabrita llamada, TIEMPO.

Ese o aquel, también se ilusionó y degustó del desprecio, así como supongo a muchos les pasó y pasará. Quizá en estos casos, no fue necesario para él aprender el significado de amar y querer, bastaba que capte el aprendizaje saboreando la derrota y la decepción. Fue coherente al aceptar errores propios, sin caer en el infantilismo de culpar a otros. Al final lo mejor que ha tenido durante su terapia contra el reloj es que supo culminar historias, más aún, si en una relación: Ella al ser inteligente, él fue un admirador. Ella apasionada, él indiferente. Ella detallista, él un antiromántico. Definitivamente da como resultado un desamor en mayúscula, de que sin querer queriendo alguien se lleva la peor parte, que bien podría resumirse en una frase: “Todo lo que careces, ella lo tenía como un buen complemento. Game over”.

Ese o aquel; Decidió regresar a su tierra después de 13 años. El que esperó en la sala de espera durante un mes, hasta que se desocupe un cuarto de alquiler, para recién poder acomodarse con sus maletas. El que creyó que ser profeta en su tierra si era posible cuando la mente es positiva, a pesar que su carente experiencia en el sector público, era fácilmente deshojada por un círculo cerrado de trabajadores que curiosamente existen en cada entidad. En un inicio entendió que no solo del sector público vive el hombre y fue prudente al esperar mientras sumaba cartones de capacitación para agrandar su hoja de vida. Hasta que llego el día que le tocó. Tuvieron que cometer un error voluntario en una entidad pública un mes de mayo del 2006 para que ese o aquel, inicie su periplo laboral a favor del estado.

Ese o aquel, desde aquel 2006, ha tenido la bendita suerte de no parar laboralmente, y sumar hasta la fecha en que se está publicando este escrito. Tuvo el honor de trabajar en varias Gerencias, Direcciones y equipos técnicos, donde aprendió el verdadero servicio social desde el sector público y conocer a buenos profesionales, pero que también hay que decirlo, inevitablemente chocó con la arrogancia y desconocimiento de muchos que ocuparon cargos temporales, en su mayoría ni siquiera siendo de la misma ciudad o región. Como diría clavito: POR QUÉ SERA ES ASI.

Ese o aquel; fue candidato en las elecciones municipales de su ciudad, donde sin pensarlo dos veces dijo que ¡sí!, porque se trataba de Chachapoyas. Un hecho que le marca un antes y un después en lo personal, por lo que sería injusto quitarle el profundo amor y admiración que tiene por la tierra que le vio nacer y crecer. Hizo su tarea de proponer y plantear una campaña diferente a las tradicionales (al menos desde su perspectiva), sin bombos ni platillos, ni plata en las cajitas de fósforo, solo con un micro en la mano y el mensaje certero en cada lugar que recorrió, aun sabiendo que a cierto sector en estas épocas le vale un pepino ese tipo de cosas para fortalecer una contienda electoral. Muchos le aconsejaron seguir el juego del resto, unos pocos para alentarle de que estaba en el camino correcto, en cambio otros, solo sirvieron para entramparle el objetivo (este último, por personas dentro de su movimiento). Ese o aquel, al demostrar su conocimiento sobre el sector público, supo captar el certero aprendizaje de una elección, donde perder algunos amigos fue inevitable, ganar nuevos amigos lo admirable, pero lo más loable fue entender, los enemigos ganados de la derecha y de la izquierda, justificable tal vez cuando eliges tu línea del centro, si es que de política se trata.

Ese o aquel, sigue soltero aunque con maldad algunos lo tilden de gustos raros, contraproducente por otros, el decirle mujeriego empedernido, ambos de critica minúscula o cucufatería de ovalo. Ese o aquel tiene vida común y normal como todos, que cuida su vida privada y defiende a los suyos cuando le toca hacerlo, y que de la palabra respeto le sobran significados en los hechos más que en las palabras.

Ese o aquel, es Docente universitario desde hace 7 años, experiencia que le ha permitido contribuir en la formación de profesionales. Querido por pocos y odiado por muchos, pero con su lema firme de docente: “recuérdenme por ser estricto y no por buena gente”. Algo que en la actualidad le ha permitido compartir y ampliar sus conocimientos en 3 escuelas superiores a nivel de pregrado y post grado.

Ese o aquel, es el que comete errores como cualquiera, el que camina sin detenerse, el que no sabe lo que pasara mañana, al margen que pueda planificar sus acciones y objetivos.

Ese o aquel, solo sabe que por alguna razón no debe detenerse.

Ese o aquel, tendrá la dicha de decir mañana más tarde, que si lo intentó y no protesto desde una tribuna.

Ese o aquel, sin faltarle el respeto a sus superiores donde trabajó, nunca dio su brazo a torcer para hacer cosas en contra de su voluntad y que pueda afectar a los demás.

Ese o aquel, definitivamente… sigo siendo YO. Un aprendiz de 80 años.

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ESE O AQUEL…ESE O AQUEL…
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