LO ESTÁS HACIENDO BIEN, O ME PARECE?

Publicado en por PERCY ZUTA

Recibí un par de llamadas para invitarme a colaborar por los afectados de los derrumbes, lluvias y huaycos que hoy como todos los años nos toca en esta temporada del año.

Recibo mensajes de texto por encargo de PPK, pidiéndonos mantener la calma, estar unidos y mayor organización con los vecinos para racionalizar el agua.

Recibiré aún mensajes de alerta sobre pronósticos del tiempo y sobre todo para informar si nos encontramos bien en la zona donde estamos.

Una de las conversaciones me sugiere ir a dejar mi donativo en una I.E y la otra sugerencia ir a dejar mi donativo en la plaza de armas, cuyo fin nos dicen son para nuestros amigos del norte. Por otro lado mis ex compañeros de estudios en Lima, me incluyen a la causa de apoyo a los amigos de Chosica, Santa Eulalia y todos los afectados por esa ruta de la carretera central, lugares que les tenemos mucho afecto y que por múltiples razones hemos sido frecuentes visitantes en nuestra época de estudiante.

El hecho es que; a una de las llamadas se me ocurrió mencionar que ya mi apoyo voluntario fue direccionado a la capital, a un grupo de jóvenes que sin apuros ni excusas me llaman para canalizar contactos y realizar medidas de distribución a la que todos llamamos estrategias, tomados en cuenta o no, pero se las fueron proporcionadas. Me refutaron a que eso es otra cosa, que el apoyo lo tenía que hacer aquí y no allá, a nosotros y no a los de la esquina, ni a la otra cuadra ni a la otra entidad. La pregunta surge: Acaso el propósito no apunta a lo mismo?. Aun así no mencionaré mi aportación simbólica a esta causa, pues no es necesario demostrarlo ni con la foto en una red social, un medio que cada quien lo usa para un determinado fin. Al margen de cualquier comentario desproporcionado, debo felicitar la buena voluntad de grandes amigos que aún la conservan y saben que apoyar es demostrar lo mejor de uno mismo.

Reviso los medios masivos, llamadas a la familia en Lima y nos pintan escenas tan impactantes que nos dejan perplejos por tan lamentables hechos que muchos en voz alta repiten: El clima esta loco?, castigo divino?, imprudencia?. Pero pocos se preguntan si es que estos hechos tienen ya varios antecedentes o es que por primera vez nos toca el alma y nos obliga a usar la escafandra de emergencia.

No pretendo repetir el libreto de muchos especialistas y hasta de políticos, sobre cómo contrarrestar el desastre y apoyar a las personas, pero si debo resaltar que como país, no estamos haciendo bien nuestro trabajo, ese verdadero trabajo que se llama PREVENCIÓN. Desde el lugar donde estamos, somos personas que teniendo lampa, palana y manos, miramos perplejos nuestras acequias llenas de tierra y basura y solo reaccionamos si es que nos toca ser los afectados. Nuestros gobierno regionales y locales, nos excusan que no tienen recursos para invertir pero sin embargo no cuentan con la capacidad en gastar lo poco que tenemos. Construimos, compramos, edificamos, viaticamos pero no mejoramos en los resultados.

Durante muchos años, construir carreteras ha sido nuestro afán de desarrollo y Amazonas no ha sido la excepción, importante para nuestro desarrollo pero fatal para nuestro medio ambiente porque nunca se considera ese factor llamado CONSECUENCIA ante la destrucción de y por la naturaleza. Que hacemos? Dejar de hacer más carreteras? Pues no, la respuesta es simplemente realizar estudios de impacto ambiental previos para el uso adecuado y sean estos, sostenibles en el tiempo.

Hace años se construyen casan en la ribera de los ríos, argumentando que las crecidas son cosas del pasado y que no afectarían a una población en el futuro. Pensamos más en el presente que en el futuro y las consecuencias son fatales por querer enfrentar a la naturaleza, limitando el tránsito normal de ríos y quebradas.

El sector Salud, invierte en sus programas articulados y sigue un trabajo de hormiga, para afrontar año a año los indicadores que por alguna razón son una fotografía prolongada en el tiempo (es decir no bajan ni suben). La información de alerta y número de atenciones existe pero no está consolidada ni actualizada como para trabajar un proceso preventivo, que en definitiva eso sí es alarmante. Siempre diré y repetiré que necesitamos profesionales en administración, monitorizando por mencionar solo dos sectores: salud y educación. Pues es un castigo divino que un médico y un profesor sean directores de sus mismos sectores, al margen de que sean muy buenos especialistas en su campo, la historia nos da la razón que no han sido positivos los resultados. Basta mirar ese equipamiento del Hospital móvil oxidándose en la periferie de nuestro hospital para entender que ante estos embates de la naturaleza, se prefiere tenerlos inamovibles y feneciendo con el pasar del tiempo, que bien puede usarse al servicio de los que lo necesitan. Y no me dirán que eso sucede porque es un proyecto mal elaborado, mal implementado o lo que es peor, desmantelado.

Donaciones guardadas por entidades ediles que no cumplen su propósito de llegar a su destino, pues de que me sirve gestionar en nombre de los más necesitados si no tenemos un empadronamiento de zonas, familias y personas afectadas para su distribución. Creo que la mejor forma de mantener ocupado a un grupo ineficiente de regidores y defensores de una gestión, sería justamente asignarles este rol de hacer servicio social que parte bajo la iniciativa de una buena autoridad y de sus funcionarios con capacidad de desempeño (a decir verdad, no lo he visto hasta ahora).

Muchos no lo sabemos, pero la autoridad máxima del comité de defensa civil, es justamente las cabezas de gobierno, en este 2017, acompañados por 6 millones de soles a nivel región y 2 millones de soles a nivel de nuestra provincia para este fin, que sirven justamente para trabajar en prevención de desastres naturales. Carecemos de ideas, e invertimos poco en descolmatación y apenas tenemos 2 proyectos en defensas rivereñas (uno en el margen del rio de Churuja que ya culminó su ejecución y lo otro a nivel de perfil del rio Rumiyacu del distrito de Colcamar que ya va a cumplir sus 3 años de vida útil desde su aprobación). Aceptar los hechos es reconocer que los proyectos pueda que sean indestructibles, pero hasta lo más sólido se derrumba, aun así pueden contrarrestar un sistema de evacuación y medir la magnitud de un desastre. Ojo, hay que tener claro que, cuando hablamos de desastre solo debe referirse a la naturaleza y no a los desastres de proyectos que algunas autoridades ejecutan, sin medir consecuencias y únicamente como un acto de expropiación de los recursos asignados. Para muestra un botón los proyectos que se realizan en nuestra ciudad de Chachapoyas sin estudios preliminares como es el de impacto ambiental.

Este 2017 catalogado “Año del buen servicio al ciudadano”, se desprende la ayuda por parte del gobierno. Nos guste o no, nos está mostrando un estado que si está haciendo su papel de atención a los damnificados. De que falta más ayuda, también es cierto, pero todos tienen que meter la mano, los 3 órganos resolutivos, congresistas, la población misma, es decir la solidaridad juega un papel importante para lo que hoy estamos viviendo. Centrémonos en el objetivo de superar este mal momento disminuyendo el problema, porque las cosas ya están hechas y solo queda esperar pasar este trago amargo.

Que hacer después?.

Hay que mirar los antecedentes de emergencia y los lugares vulnerables que sufren las inclemencias del tiempo, 6 de cada 10 lugares son afectados frecuentemente, un indicador alto; de ahí empezar a trabajar, y dejar de mirarlo como una prueba divina. Hechos como el último trimestre del 2016 donde los incendios forestales por doquier fueron protagonistas de aviso, era solo el inicio de lo que se venía en este trimestre 2017, donde nos ha tocado mojarse bajo la lluvia y entender que el lodo también destruye todo a su paso. NO mencionaremos los indicadores sobre perdidas, pues es desmedido e injusto para los afectados, pero no nos podemos ver vencidos y mostrarnos al mundo que estamos derrotados. Para muchos puede sonar egoísmo por parte del presidente de no declarar en emergencia al país, pero hay que entender que la tragedia es aprovechada por otros y el factor expectativa (jugar con los precios en el mercado) es más cruel que la misma tragedia. Así que; tenemos que ser prudentes y no mirar desde nuestra tribuna las escenas que nos llegan por los medios masivos, sobre los hechos que han superado largamente a la ficción. Monitorizar desde el gobierno, trasladar los insumos a los que lo necesitan y no desabastecer los mercados, es un mensaje claro para dejar de hacernos las víctimas, dejar de lado el papel de villano, y seguir apoyando por encima de todo.

Peruano solidario y golpeado… lo estás haciendo bien. Por otro lado, influyentes de los centros de comercialización, autoridades, oposición del gobierno y del país, estoy percibiendo que quieren joder… o me parece.

Un aprendiz de 80 años.

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