En estas elecciones que Dios bendiga, no al nuevo presidente sino a todos los peruanos.
Muchos expertos, indican que el gran reto del próximo presidente del Perú será arduo, respecto a su direccionamiento económico del país en este año 2016, compartido por dos presidentes, uno saliente y otro próximo a estrenar, donde muestran una secuela de crecimiento a dos tiempos:
Un primer tiempo con cautela que corresponde a un gobierno saliente, a pesar que nuestro país es marcada la primera parte del año por grandes fuentes de incertidumbre externas e internas como son el fenómeno del niño, las elecciones presidenciales y la subida de tasas por parte de la Reserva Federal de Estados Unidos (FED), nuestro gobernante como buen populista quiere convertirse en un villano favorito, puesto que; se ha propuesto inclinar los días que le quedan a inaugurar obras a montón que por más vistosos que sean, ya la población no le dará las palmas de reconocimiento, si no, el tiro de gracia a un partido nacionalista que está próximo a fenecer políticamente, debut y despedida de una pareja presidencial que inspiró pero que no resultó.
Un segundo tiempo siempre se direcciona a ser prometedor: El segundo trimestre será de crecimiento puesto que escobita nueva barre mejor, y tiene que embarcarse en un país en pleno movimiento sin detenerse a buscar los puestos afines que como grandes partidos políticos ya deberían tener. Una mejor economía lo visionan algunos países al nuestro y esto dependerá del desempeño local que ya auguran algunos países, un ejemplo de crecimiento económico que es comparado dentro del resto de América con un 3.5% aproximadamente.
Mucho se habla de la minería y su explotación, que por más formal o informal que sea, siempre será contaminante, eso ya lo sabemos. En política se dedican a cuestionar los tratados y su continuidad de explotación, sin darse cuenta que de ahí siempre sale todos los recursos para financiar las grandes propuestas, para algunos adecuadas, para otros simples populismos, que siempre serán el compra voto durante una elección. Nos preguntamos: ¿Cuántos ingenuos piensan que una mejora del país se hará sin usar recursos de la minería? Nuestra sociedad tiene la respuesta, nosotros formamos parte de un cambio radical, de que siempre tendrá de moda al tema llamado: facilismo y acomodo a las circunstancias, donde mientas menos complicadas sean, nos servirá para vivir mejor. ¡Cómo podemos predicar cambios y mejoras de un país sin dejar de contaminar, si por donde lo miremos siempre será eso; el efecto final de una mejora económica de nuestro país?. La minería pesa mucho, en valor: porque su extracción hace que su precio sea elevado. En beneficio: porque nos sirve para distribuir presupuesto a todos los órganos resolutivos. Y en contaminación: porque es tan letal, en los efectos al medio ambiente y lo que es peor en el facilismo de extracción que le damos a las empresas de extraer nuestros recursos naturales llamado, concesiones.
Para este año 2016, quizá sea el último año en el que se realicen mega proyectos, porque no se dieron como ideas en estos dos últimos años, sino mas bien, ideas de hace décadas que recién se están concretando y dando luz verde como es el caso de la línea 2 del metro de lima en la capital y el gasoducto sur peruano en lo nacional, por mencionar algunos. Es ahí donde el nuevo gobierno a partir del 28 de julio, tiene que hacer reformas para evitar la caída de la inversión cuando culminen los mega proyectos, puesto que la nueva fuente de crecimiento importante de aquí en adelante será la concesión de infraestructura, pero, ¿qué hacer? Si una de las propuestas es querer modificar el SNIP que desde el año 2000 ha sido el inicio de un proceso de ejecución, que como siempre lo diré, así como concesionar no es malo, el SNIP tampoco lo es, lo que es malo es la forma como se ha venido manejando estos dos conceptos y aplicándolo en beneficio personal más que del país.
Otro tipo de inversión a apuntalar es la privada, pero lo consideramos en el grupo de los otros. Si los grandes pensadores económicos y sociales determinan que la mano invisible es el equilibrio pleno por parte de los ofertantes y demandantes para nivelar una economía, donde en el simple lenguaje se llama fortalecimiento del sector de los emprendedores. Un sector que con propuestas electorales son manoseados con ofrecimientos de exoneración, disminución o pausa en sus tributos o impuestos para mejorar, pero que a la hora de la hora, son los menos beneficiados.
Resumen: Si se disminuye los proyectos mineros por un tema social, tenemos que compensarlo con las obras de infraestructura, pero si estos dos no son suficientes, tenemos que impulsar la inversión privada, pues nuestra fotografía actual seria representativa si es que revaloramos el 64% que este significa, el 11% es de infraestructura y el 25% corresponde a la minería, pero que tambalea por un tema político y venta de promesas que a lo largo del tiempo solo son un desánimo para nuestra población.
En el contexto que normalmente identificamos, una elección siempre debilita la inversión privada, pero un mayor deterioro de la confianza sobre todo en este año es prolongar o postergar la recuperación de la inversión en nuestro país. ¿Qué sorpresas nos traerá este nuevo gobierno que en 3 días ya sabremos el nombre de nuestro nuevo presidente?. Estoy seguro que lo primero que se verá es la creación o potencialización de algún ministerio para aplicar esta frase de moda “el chorreo del gobierno de turno”, utilizado para beneficiar y devolver favores y de paso para canalizar mayores recursos a un sector que siempre ha sido el fuerte de un partido de turno. Respecto a los dos ultimos, de uno fue educación, y del otro los programas sociales y vivienda donde también fue beneficiado nuestra ciudad con un gran proyecto, la pregunta nace: que ministerio será esta vez?, esperemos al menos yo como chachapoyano que sea de transportes e inversión para pistas y veredas . Porque Dios existe y por ello le pedimos que bendiga no al nuevo presidente, sino a todos los peruanos.
