DESDÉN O GLORIA
Hay una frase muy cierta que dice: “En la vida no necesitamos buscar cuentos con finales felices, lo que hoy necesitamos es ser felices sin tanto cuento”, Nada más cierto para ser aplicado a nuestra realidad.
En el contexto actual, diviso 2 hechos distintos en nuestro país desde un análisis económico: Que por un lado me pueden llevar a la ilusión y gloria fugaz, como también al espacio cerrado de conformismo e hiriente decepción de una realidad en que vivimos desde que nos levantamos hasta que nos acostamos. Un desdén constante que dificultan la salida adecuada en su aplicación:
Respecto al primero, debemos entender desde el potencial que podríamos alcanzar: Nuestro país puede fluctuar progresivamente con una capacidad de población de hasta 200 millones de habitantes, que bien podríamos vivir tranquilamente con el manejo de un buen sistema productivo y un mercado equilibrado de crecimiento incluso de hasta un 7%, anualmente. Que dentro de un desarrollo pleno está, ser un país generador de múltiples bienes y servicios brindados al consumidor que conllevarían a oportunidades laborales que nos ayudarían a vivir dignamente, si es que visionamos lo nuestro como un potencial que trasciende fronteras. Nada más simple de explicar si vemos desde el lado de la velocidad en que circula nuestro dinero, un concepto claro de cómo sería dinamizar una economía. Por ende estaríamos cumpliendo la ley de una perspectiva de mercado simple, es decir sin intervención o escasa participación del estado.
Se imaginan, como sería Amazonas desde ese enfoque, canalizados por el estado en distribuir nuestros productos bandera a ciertos países, sin ser matados por la misma competitividad entre departamentos o regiones?, donde nuestro porcentaje de manejo de tierras de cultivo a pesar que es apenas el 14% de todo amazonas, sean explotados al 100%. Con la aplicación de los mismos productores capacitados en generar valores agregados a cada producto, donde adicionalmente se tenga recarga de vuelos aéreos por nuestro potencial exclusivamente turístico, que por bondad de la naturaleza y el ser divino nos dió para poder vivir y desarrollarnos plenamente, que bien implementado seria un aporte importante al PBI regional de hasta el 23%. Juntos estos 2 indicadores, estoy seguro que nos conllevaría a saborear la gloria no solo de paz si no de vida digna de las personas.
Respecto a lo segundo, aun nos cuesta entender nuestra realidad en la que vivimos: Nuestro país actualmente fluctúa irónicamente con intervención constante de nosotros mismos. Somos una población de 35 millones de habitantes aproximadamente, tenemos indicadores de bajo rendimiento económico que vamos en disminución en los últimos años, con un cierre del 2015 en un 4% (aunque algunos digan que en el primer trimestre 2016, llegamos a 6%) pues no podemos alegrarnos con números trimestrales si es que el sumatorio anual nos sigue votando datos reducidos, a pesar que nos engañemos con la frase: “la fe es lo último que se pierde” de nada nos servirá.
Debemos saber que pertenecemos a un continente de mayor desigualdad de crecimiento en comparación del resto, y dentro de ello, el Perú no es la excepción, somos catalogados como país pobre, más que por lo números estadísticos que de por sí, me cuesta escribirlo en este artículo, es por lo lamentable que Amazonas aporta a este indicador. Es golpearse la cabeza y hacerse mil preguntas sin respuesta alguna, al contrario sirve para darme cuenta que no nos interesa mejorarlo, más bien creo que nos gusta estar así, aunque muchos digan lo contrario.
Si nuestro panorama es mejorar la calidad de vida de las personas, por qué solo insistimos en el papel y no en los hechos?. Aunque nos duela decirlo a nivel de inversión por parte de las empresas extranjeras, creo que; eso es lo atrayente para ellos, de mirar a nuestro país en relación a sus intereses. Entonces no es difícil darse cuenta que, al tener una desigualdad de crecimiento, este generará una sociedad más conflictiva y por ende la aparición de líderes populistas que han hecho de nuestro país un festín de promesas (no es necesario mencionar nombres, creo que todos lo vivimos en estas elecciones de primera vuelta y con yapa aun estamos en la espera de la segunda vuelta electoral). Para expresarlo en castellano como se dice, el populismo ha hecho un negocio de la frase: “Quitarle a los ricos para darle a los pobres”. Lo lamentable no es lo que nos pinten, si no quienes somos los que creemos y a pesar que tenemos años de malas experiencias con estos populismos no aprendemos, preferimos dejar de lado los equilibrios económicos para insistir en un equilibrio social e igualitario con ganancias a corto plazo que para nada son sostenibles. Si revisamos comparativos e historias: el Perú lo vivió en el 85 y desde hace algunos años lo vive Venezuela y hasta Argentina. Resultado de altos niveles de desigualdad influyen de todas maneras sobre un crecimiento que no es sostenible en el tiempo.
Tal vez suene soñador pero no es solo mi sueño, comparto y compartiré siempre la idea de que la economía de un país puede dejar de ser un desdén e intentar alcanzar la gloria, si es que aprendemos a generar economía en base a nuestro propio esfuerzo. Que si no somos consientes que el pagar impuestos y ser formales es contribuir a mejorar los servicios y estos ser bien distribuidos, nada se podrá hacer. Si queremos disminuir la desigualdad es un tema que toma tiempo, que el estado tiene que consolidarse en sus bases de implantar buenos servicios básicos y de calidad para todos. Muchos podemos comentar y discutir abiertamente pero creo que nadie se pondrá en desacuerdo al decir que la educación y la salud tienen que ser de calidad y ni que hablar del resto de los servicios básicos, ya no vistos como un desarrollo social si no económico, fundamental para alcanzar nuestro desarrollo. Y de quién creen que es la responsabilidad?, de quién creen que dependemos al respecto?…. Exacto dependemos del estado y eso no es malo. En los demás países lo tiene el estado y funcionan, aquí en términos generales también lo tenemos pero no funcionan. A los gobernantes les gusta aplicar el populismo porque es efectivo a la hora de una elección, pues mientras la pobreza exista año tras año y tengamos deficiencias en salud, educación y malos servicios básicos, será rentable para algunos gobernantes en cualquier nivel de gobierno… Todos lo sabemos… solo que nos hacemos los cojudos.
Un aprendiz de 80 años
