CRÓNICA DE UN VIAJE DE REENCUENTRO.

Publicado en por PERCY ZUTA

Sábado 30 de mayo.

00:30 am: Sin duda una fecha marcada en el calendario, puesto que después de una noche de reencuentro de amigos especiales, la decisión en pleno de ir a ver si era verdad o no, la presentación de un grupo que yo en particular me considero su hincha, era el gran reto sin duda. Mi limitante, tener una llanta gastada como la rutina que me acogía en los últimos días.

01: 30 am: La aventura inicia con el reencuentro de una persona muy especial (solo diré: ELLA), que no veía hace mucho tiempo. El abrazo y el mensaje era uno, primero por lo sincero (creo) y segundo, el grupo de música era común en nosotros. Aunque no me dio su número de celular, pues si me aprendí esa felicidad en su rostro expresado en cada palabra. Y es que eso solo pasa cuando hay historia entre dos personas.

8:30 am: inicio mi día, transitando las calles de Chachapoyas, inevitable chocarse con el tráfico cuando hay eventos en nuestra plaza de armas. Tenía el tanque vacio, justo para caer en el primer grifo, pero por este suscitado hecho, me quede estancado en la vía principal de mi ciudad, sin combustible, sin efectivo y estacionado a media vía como un aprendiz, es decir yo mismo pero hace 2 años. Sumaré a eso, que al dirigirme al banco había una caterva esperando ser atendidas por una renovación de tarjetas. Sin duda el pánico estaba a punto de invadir mis actividades.

11:30 am: por fin después de 2 días, había un sistema restablecido para recuperar un chip de celular. Tenía que esperar la no tan larga cola pero en lo que a su atención respecta, es más lento o igual que su mismo servicio de internet en nuestra ciudad, corres el riesgo que te despachen por algún motivo desde el modulo al no cumplir con algún requisito. Menos mal tuve suerte y logré recuperar mi línea. En ese momento tenía que correr al llantero más cercano para intentar mejorar lo gastado de mis neumáticos, y es que era el requisito fundamental si quería salir por lo menos, a las afueras de la ciudad.

1:30 pm: inicia mi viaje de 4 horas y 3 minutos. Sin la confirmación del acontecimiento que me entusiasmó, la oportunidad era única y valía la pena ir, sólo aunque sea, si es que los cómplices no se apuntaban. El riesgo de estropear alguna llanta y quedarse en el camino ya sea por los derrumbes o alguna mala maniobra, era el gran reto de trasladarse selva adentro, con tal de ver al tan esperado grupo. Ese grupo que comparte mayor parte de mis historias de adolescente y que por alguna razón me invitaba a ir y recordar o enterrar el pasado. Era necesario, era indispensable, era trascendental, era la oportunidad, si queríamos entender muchas cosas de nuestra historia denominada, EL AYER.

7:30 PM: arribamos a la capital de San Martin. Luego de mi objetivo cumplido de poder conseguir mi entrada al gran concierto, la felicidad era plena que casi casi estaba satisfecho. Una película (“terremoto: la falla de San Andrés”) en el cine, no estaría nada mal para hacer las previas, pues era la película taquillera del mes, así que no podíamos dejarla pasar. Debo mencionar además que la comodidad de disfrutar la canchita con su respectiva bebida frente a una pantalla, te genera un relax total, para los que nos contagiamos de la magia del cine. Era justo y necesario en mi caso.

11:30 pm: llegaba la hora D, la explanada nos convocaba y sin duda era lo que se imaginaba, bien organizado, y los asistentes estaban a la altura de un concierto cuyas características escenográficas tenían su toque de unplugged, algo así como estar: En Primera Fila… o sea… todos contentos

Domingo 31 de Mayo:

00:30 am, voy entendiendo que... estamos listos para empezar otra vez, a pesar que siempre lo decimos durante todo el tiempo de nuestra existencia... Quizá porque nunca empezamos de verdad…. Pero ya era hora. Y digo esto, porque a lo mejor puede ser un frenesí o un decisivo inclinacional de los recuerdos enterrados o cargados de por vida.

01:23 am, se apagan las luces y la gente curiosamente empieza a aplaudir y vitorear de emoción y ansia, más que por desesperación y desenfado. Los integrantes del grupo comenzaban a tomar sus ubicaciones, cuerdas y baterías encaminan las melodías al tema de inicio: “Voy a vos”, quien luego de una introducción de minuto y medio, hace su aparición en el escenario, el gran Mario Federico “pájaro” Gómez. Algo que, en cuestión de segundos me transporto a esas épocas de colegio.

Una cosa es con cassette y otra, con gañote en vivo: Verano traidor, un camino hasta vos, todo lo que fue, me vuelvo loco por vos, borracho hasta el amanecer, fueron temas que complementaron el primer bloque de canciones que dieron inicio a este gran concierto, esperado no sé si por muchos pero si por mi neuronas y recuerdos. Lo peculiar de los argentinos para decir por ejemplo: Gracias Moshobamba, están contentos?... Mejoró la segunda secuencia con temas más flamantes: Te quiero tanto, no somos nada, síndrome de amor, perdiendo el tiempo, fernet con coca y el infaltable auto rojo. Que sin duda hizo que se metieran al público en el bolsillo.

2:45 am. La adrenalina era al tope, y no se me ocurrió otra cosa que comer una hamburguesa para matar el hambre. La agrupación se sentía también conectada con la multitud, pues nos preparaba para la tercera ronda de su repertorio: Mojada, pachanga, fondo profundo, la noche que te vi, vuelve a comenzar, anunciaban el final de la noche. Y como todo cantante se hace el prosa al despedirse y luego regresar, pues éste, no fue la excepción. Conectó nuevamente a la gente después de un apagón de luces.

3:10 am: Cover´s de los enanitos verdes y hombres G, sin duda fueron buenos acompañantes para terminar con la canción más esperada del concierto, el enmarcado perfecto para: OTRA CANCION DE AMOR. Un tema romántico como para marcar la despedida de un momento mágico que sin duda me sirvió para conectar dos siglos transcurridos de toda mi adolescencia y parte de mi juventud.

3:35 am: camino al Hotel, no era el cansancio reflejado en mi, si no la emoción incontrolable de agradecimiento por ese momento regalado por Vilma Palma e Vampiros, agradecido por disfrutar esas músicas en vivo, algo que tanto añoré hace muchos años. Dejé dos oportunidades en Lima de verlos, por tiempo y dinero. Concluyo diciendo que; queda la oportunidad de disfrutar en algún momento esas canciones que fueron parte de tu vida, de momentos de gloria y de decepción, pero que disfrutarlas en un buen escenario y juntando todas la vivencias de aquel momento, pues hace que sea algo que no se borrará con el tiempo.

Por fin entendí MOJADA de aquel ´94 de ingreso a Piura.

Te busco entre mil lados y no sé qué hacer, para remediar el mal, perdimos por no querer cambiar.

Eso desata una guerra entre los dos, porque ya no brilla mas, se apaga cuando vos me miras… Nada que hablar ni para dar, me vas a amar, te voy a odiar, herido bajo el silencio mi cuerpo mataba tu ansiedad, quiero saber… A dónde vas, a donde estás, te busco en mi lado sin pensar, si vas de aquí, si vas de allá, corriendo por las calles sin parar…

Un aprendiz de 80 años.

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