¡PERDIENDO EL TIEMPO!.

Publicado en por PERCY ZUTA

Era las 7:30 pm de un día viernes de aquel año ‘93, Me puse a escribir líneas cabalísticas (14) para intentar hacer la mejor declaración de mi vida. El teatro de Chachapoyas (hoy local de ratas y de historia cerrada), estaba muy de moda, si es que a la discoteca no querías ir. Cualquier presentación era buena, la ocasión perfecta para ir y ver la concentración masiva por alguna presentación escolar o instituto superior (No existía Universidad) de nuestra querida Chachapoyas. Pero para nosotros los adolescentes, era el lugar indicado para ir a ver, a las féminas más guapas de la época.

Era las 9:01 pm y ya tenía el libreto listo y el cuadernito preguntón o eslam (facebook antiguo), que fue llenado luego de dos horas de concentración. Era el momento clave, era el motivo perfecto para realizar mi Azaña, en resumen, mi declaración en estreno. La vestimenta de la noche: zapatillas CONS, el pantalón jean pitillo, camisa caribeña de múltiples colores fosforescentes y la infaltable casaca de cuero con su cuello alzado, ni que hablar de mi look lamido de vaca, reforzado con el gel correspondiente y el perfume yamball, infaltable a tu edad.
Era las 9:27 pm, Las piernas me temblaban y el corazón empezaba con su tic tac… (para los entendidos lluiss, se me hacía el cuerpo). Una situación que no me detendría en mi objetivo de superar esas 28 gradas de nerviosismo desenfrenado. Tenia que haber dado la sorpresa, pero la sorpresa me lo lleve yo, al ver a esa chica que me inspiro tanto, abrazada de otro pata y disfrutando de la presentación de la noche (baile: un merengue llamado "Pa los coquitos" con el grupo cultur Illimany liderado por mi pata Lenin en versión flaco) ¡Vaya caracho!… a llamar a la tristeza escuchando un clásico rock de la época y a la espera de aquella infame dama, por si me buscara luego a pedirme alguna oportunidad. Y ¿qué creen que pasó?... Esta historia ¡continuará!

La canción fue: Perdiendo el tiempo de la agrupación Argentina, Vilma Palma e Vampiros.

Un aprendiz de 80 años.

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