Y AHORA… QUIÉN PODRÁ DEFENDERNOS?

Publicado en por PERCY ZUTA

La canción dice: Yo también me llamo Perú, y muchos dirán: Yo también sufrí un asalto en mi Perú. Y es que un factor que resta a nuestro desarrollo es la inseguridad que vivimos y tenemos como parte de nuestras vidas, y lo lamentable es que todos nos lavamos las manos y estamos esperando el milagro de que por arte de magia todo se vuelva paz y tranquilidad, o mejor de los casos, generar el equilibrio como la mano invisible de Adam Smith.

Las noticias de todas las mañanas son lamentables, hasta se crearon secuencias exclusivas de inseguridad: sobre delincuencia, asaltos por doquier, muertes de jóvenes, enfrentamientos, violaciones, sicariato, y lo más impactante es que hoy en día todas esas cosas se lo puede ver por las grabaciones de cámaras, sin duda una herramienta de modernidad instalada, que al verlas solo indigna a la población menos a las autoridades, puesto que no es suficiente prueba para contrarrestar la violencia desmedida que se ha vuelto de moda y más aun descentralizada.

Al ver estas imágenes nos lleva la curiosidad de mirar los indicadores y no es nada ajeno a lo que se percibe a diario. Según el Barómetro de las Américas 2014 (Lapop, por sus siglas en inglés), La inseguridad con un 46.7% es el mayor problema que enfrenta nuestro País. En segundo lugar queda la economía con un 28.4%; y luego, la corrupción con un 10.1%.

Hace siete años, fui llevado en un colectivo hasta un descampado a espaldas del aeropuerto y con arma en mano, tres sujetos nos golpearon y nos despojaron de nuestras pertenencias para luego ser abandonados a nuestra suerte, me refiero en el 2008, donde el indicador marcaba el 11.1% de personas que percibían a la inseguridad como el problema más importante del país, mientras que el 65,9% consideraba que era la economía. Como verán esa situación se revirtió en el último estudio 2014.

Pero hay un dato importante, algo que ha incrementado la voz de protesta por parte de la mayoría de la población y que además lo definen como un problema central del país. Casi el 90% considera que la CORRUPCIÓN se encuentra algo o muy generalizada entre los funcionarios públicos y son responsables directos de que el 30% de presupuesto al año asignado por el estado, se pierda por este problema. Según el Instituto Peruano de Economía (IPE), existe una relación directa entre estos problemas o fenómenos. “Lo que existe en el Perú es una corrupción institucionalizada. Muchas personas que se encuentran en posiciones para atrapar y procesar a delincuentes no lo hacen porque están involucradas con ellos. Esto afecta cualquier intento que se haga de eliminar la delincuencia”. Totalmente cierto, toda vez que esta situación ha terminado por socavar la confianza en las instituciones.

No hay que ser adivinos que en los últimos años, la confianza en el Congreso (como institución estatal) se ha reducido extremadamente. De la misma manera, la confianza en los partidos políticos, ni que decir en la Policía Nacional y el sistema de justicia. Para muestra, 4 botones: - el caso del agricultor al que la policía le sembró un arma punzocortante en las manifestaciones en contra del proyecto Tía María, evidencia el grado de desconfianza que los peruanos tenemos en la policía. Este poblador transmite terror muy a diferencia cuando un delincuente es apresado, se va muy tranquilo y sonriendo a las cámaras. - El caso Oropeza; tras su atentado, fueron incautados varias pertenencias como maletas y celulares, pero que en el camino se fueron perdiendo por arte de magia. - O más aun el reciente caso de Belaunde Lossio, que su nombre es sinónimo de blindaje político, como es, que se puede escapar de la justicia tan fácilmente y nadie diga nada. – El otro caso y mas indignante es el de San Juan de Lurigancho, un distrito considerado hace unos años como la zona industrial y pujante, hoy convertida en tierra de nadie, donde todos pagan a parte de sus impuestos, un cupo para no perder la vida como la de un director y dos vigilantes en dos instituciones educativas privadas respectivamente.

En el 2011 elegimos a un presidente Militar quien nos prometió que la inseguridad ciudadana seria su prioridad, pero seguimos igual o peor. Han pasado casi cuatro años y las reformas policial y del Poder Judicial apenas gatean. Si así estamos en el País, donde el nivel de confianza a nuestras autoridades está entre las más bajas de América latina muy por debajo de Ecuador y Chile, y nuestra sensación de inseguridad de todos los peruanos está muy elevado solo superado por Venezuela, es para preguntarnos: y ahora… quien podrá defendernos?.

Un aprendiz de 80 años.

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Y AHORA… QUIÉN PODRÁ DEFENDERNOS?
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