EL RELATO DE UN APRENDIZ.

Publicado en por PERCY ZUTA

Me declaro un eterno aprendiz, la palabra que expresa descubrir cosas nuevas todos los días y que nos permiten aprender de ellas. El aplicarlo en nuestra vida depende de cada persona, ya sea para bien o para mal. Curiosamente esa palabra la descubrí con mi abuelo que murió a los 80 años.

El aprendiz de 80 años.

Él era mi abuelo. Cuando nos reunía a todos los nietos y nos llevaba a un retiro recreativo en su chacra una vez por año y volverlo tradición, me demostró que la unión es muy importante y más si nace de la familia, el tiempo se hace corto porque se disfruta cada segundo.

Cuando se tomaba el tiempo para escuchar nuestras experiencias de la escuela y en mi caso las experiencias de mi estadía en Lima, en la Universidad y convertirse en un curioso preguntón sin dejar su cal y coca. Me demostró que su humildad no tenía límites, pues no le importba prolongar su regreso a labrar su chacra que tanto lo apasionaba.

Cuando falleció por un cáncer a los 80 años, al que llamó en su agonía fue también a mi persona como su nieto, para decirme que aún en ese momento seguía aprendiendo y disfrutando de la vida, quería despedirse de mí para darle la bienvenida la muerte. Me demostró valentía y lucha hasta el último segundo sin miedo a nada.

No tenía que entender tanto cariño de mi abuelo, pues mi respeto y admiración fueron retribuidos. El día de mi graduación en la universidad, tuve el honor de tenerlo como mi invitado especial y repliqué en mi discurso de graduación, que el aprender es un proceso ilimitado y que mi ejemplo es Dios por medio de mi abuelo.

Mi experiencia Profana.

Los valores se aprenden en nuestro crecimiento y desde que tenemos uso de razón. Lo hemos aprendido en la casa y en nuestra escuela. Todos, sabemos lo que es bueno y es malo, todos sabemos nuestros deberes y nuestros derechos, todos obramos de buena y mala manera, pero tal vez, siempre a nuestro favor. Pueda que en mi época de colegio escribí en varias hojas la palabra, "soy madrugador y trabajador", pero mis actitudes se han encargado de que ni al sonido del basurero lo haga caso.

Siempre he tratado de equilibrar mis principios y que nada ni nadie debería refrendarnos a hacer lo contrario. Que en una sociedad donde vivimos, tenemos deberes y responsabilidades, que nos instan a ser ejemplares. Pero la vida nos enseña que no solo de buenas intenciones se vive, si no de hechos que cada vez esta venida a menos. Nuestra vida privada y pública, nuestros negocios y nuestra profesión, siempre debemos defenderla de la mejor manera, y la continuidad de lo bueno, debe ser la consigna siempre. Aunque las circunstancias nos hacen preguntarnos constantemente, cómo fortalecerlo con el tiempo?

Un Aprendiz es símbolo de infancia o primera juventud del hombre, un inicio sin fin de ir forjando nuestro crecimiento intelectual, material y espiritual. Pues no solo es saber si no interpretar que; la sabiduría sin conocimiento es ineficaz y conocimiento sin sabiduría es perjudicial para uno mismo y para los demás. Algo que en lo personal me falta mucho por pulir.
La consigna es ser mejor que ayer y menos que mañana, una lucha constante de mejorar y labrar todos los malos hábitos para conseguir ser cada día mejores personas.

NO SÉ SI SOY BUEN APRENDIZ Y MENOS SÉ, SI VIVIRÉ HASTA LOS 80 AÑOS.

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EL RELATO DE UN APRENDIZ.
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