CHACHAPOYAS YA VIVE EL SHOCK DE LA LIMONADA
Hace tiempo le comentaba a un amigo que tenía un negocio de abarrotes, el por qué debería regularizar el precio de sus productos, pues venderlos con un ajuste del precio llamado ganancia muy por encima de lo normal, generaba una lentitud en el círculo de venta.
Pero a qué llamamos precio normal?. Se llama a precios con ganancias ajustadas que les permita ser competitivos y leales a nuestros comerciantes, pero además por ser accesibles a los consumidores. En este caso y aplicado a nuestra realidad como provincia y nuestros distritos, aun creemos que el éxito de venta al poner un negocio, es querer ganar de noche a la mañana inflando los precios aprovechando su existencia única en el barrio, o en zona alejada como era el caso del negocio de mi amigo, que le separa de un mercado o zona comercial donde existe mayor competencia en los precios.
Cosa muy distinta es tener escasez de un producto que no importa la lejanía donde se encuentre tu negocio, el producto esta escaseado por factores externos que indudablemente harán subir su precio, cuyo efecto y afecto será directamente a los bolsillos de nosotros los consumidores y más si estos productos son de primera necesidad como lo es en estos momentos el limón.
Al respecto el presidente del BCR Julio Velarde, indica que el índice del precio al consumidor IPC, en el mes de agosto y setiembre llegaría a su tope más alto en los últimos 23 años, por esta relación que obedece únicamente a un factor de producción del limón acompañado por el mayor consumo de agua por efectos del fenómeno del niño. Aclarando además que la subida del precio del agua es el más fuerte casi desde el periodo de estabilización de la economía de comienzos del gobierno de Fujimori. Eso sin contar con la escasez del líquido elemento en muchas fuentes de agua que abastecen a la población peruana.
En Chachapoyas, el limón está llegando a costar S/. 1.00 cada uno. Para un insumo que se ha vuelto tan importante en nuestra sazón y bebidas banderas, y tan de moda por su elevado precio, es seguro que en varios lugares ha empujado la subida de precios de otros productos llamados de primera necesidad (habrá subido el precio del combustible también?). Más de uno lo pensara 2 veces para ir por limón a la bodeguita de la esquina, preferirá correr al mismo mercado para encontrarlo un poco más barato, y es que en estos casos es muy importante decir: más vale 2 micro limones por un sol, que uno de tamaño normal por ese mismo precio.
Pero si de asociar se trata, no podemos dejar de mencionar el desabastecimiento de agua que estamos empezando a tener. No es casualidad y más este año que ya se está haciendo constante, y hasta hace poco, hemos visto desesperación en nuestra ciudad, que además del incremento de la tarifa a nivel nacional, nos estamos encaminando a desabastecernos de este servicio con el tiempo, consecuencia de un proyecto improvisado que lo estamos dejando pasar por agua tibia. Fatal para nosotros los chachapoyanos que nunca hemos sufrido por este tipo de servicio.
Al tener carencia de estos dos servicios, estamos entrando a un shock del efecto limón y agua llamado limonada, no es un efecto del mal manejo económico del país, ni por la huelga de los profesores, y mucho menos va a mejorar por el buen momento de la selección peruana de futbol, es más bien por la expectativa que generan este producto (limón) y el servicio (agua) ante una carencia de ambos por efectos climatológicos, aclarando que no por ser reacciones de la naturaleza deja de ser responsabilidad de las autoridades y de nosotros, por no saber prevenir.
Queda claro que el agua y el limón generan efectos negativos en nuestra economía y que por el momento son temporales, que juntándose se convierten en limonada con sabor amargo para nuestro consumo, donde urge endulzarlo para bienestar de todos nosotros. SI el limón hoy es carente, mañana con una buena producción se soluciona, pero no podría decir lo mismo del agua en mi ciudad, que hasta mencionar a cada momento el tema, genera desazón a muchos y nerviosismo a algunos.
Una de las bondades de una ciudad, es la calidad en sus servicios, Chachapoyas se está volviendo famoso, ya tiene vuelos pero sus servicios de atención siguen siendo regulares. Tiene agua pero comenzó a sufrir cortes del servicio. En mi ciudad se come rico pero voy dos semanas sin saborear al limón como acompañante. No sé, si al mejorar la producción del limón en unos meses también haya mejorado la calidad en el servicio de agua, de lo contrario aplicaré la frase conocida con una pequeña variación. Si del cielo nos caen limones, ya no podremos hacer limonada, pues al paso que vamos tendremos que venderlos para comprar agua. No es un sueño ni broma, es nuestra realidad y que por nada, lo queremos aceptar.
Un aprendiz de 80 años,
