CHACHAPOYAS SE ESTÁ ENFRIANDO PASITO A PASITO, SUAVE SUAVESITO

Publicado en por PERCY ZUTA

Chachapoyas, puede tener diferente descripción desde todo ángulo o diferente perspectiva, y sobre todo cada persona emite opinión propia de ver y querer lo mejor de su querida ciudad. Es que la belleza no está en lo existente si no en los ojos de quien mira.

Para hablar de Chachapoyas debemos relacionar 3 cosas. 1.- Tradición 2.- orden  3.- Autoridad.

1.- Cuesta aceptar que en nuestra fidelísima algunas cosas están quedando en el pasado; las casas con fachada colonial, de balcones llamativos por sus tallados de madera, patios lleno de flores, y las famosas tinas o tanques de almacenamiento de agua que todas las casas de la ciudad tenían por obligación. La fe religiosa característica de nuestra querida Chachapoyas, si bien es cierto, está garantizada por años, ha cambiado en nuestra forma de sentir, pasando del corazón al bolsillo.

2.- Dentro de nuestras carencias, esta nuestro desorden; es que en los últimos años, hemos crecido por inercia, por compromiso y hasta por necesidad, es decir los negocios en casos regulares, se han ido instalando por la salvedad del caso, y eso pasa cuando queremos crearnos un recurso extra por supervivencia. El servicio de taxi se ha vuelto otro factor de solvencia económica y de emergencia y ni que hablar del grupo de ambulantes que se está incrementando en nuestra ciudad (lamentable mencionar que en este último rubro, existe también la explotación de niños, sueltos y expuestos en las calles). Somos una población aproximada de 30 mil habitantes, que en los últimos 25 años hemos ido creciendo paulatinamente y generando un crecimiento demográfico desmedido. Si comparamos ese crecimiento con el aporte social (orden, aportación, formalidad) y económico (emprendimiento, creación empresarial, compromiso de inversión e identificación con nuestros sectores productivos), no necesitamos ser tan expertos para darnos cuenta que entre sumando y restando, estamos avanzando en los años, pero con el marcador en contra de acuerdo a las circunstancias del mundo de hoy.

3.- Estar en ese círculo vicioso de poder, hablar desde un rincón escondiéndote la cara e inventándote un nombre, es letal para despertar la ira de muchos en contra de pocos, pero cuando una autoridad se dedica a devolver favores políticos, designando inexperiencia y principiantes en cargos de confianza para manejarlos a su antojo, es mortal para los intereses de una población, que se siente castigada en el olvido o estafada con proyectos que solo fue rentable y beneficioso para autoridades y empresarios.

Resumiendo diríamos que; El estado lo llama oportunidad de cambio, los gobernantes lo llaman mejorar su calidad de vida, y la población lo llama, continuidad y conformismo.

Qué debemos hacer?

-          Empecemos por identificarnos con nuestras tradiciones, pero para ello no necesitamos estar en contra de la modernización; lo que necesitamos es aliar a ambos. Parte de nuestro estancamiento es porque en algún momento mandamos de vacaciones a nuestras buenas costumbres y nos hemos contagiado de las costumbres de fuera. El crecimiento es sinónimo de modernización, el crecimiento es aporte económico y aliado de lujo para el estado. Si repontencializamos las tradiciones para mejorar condiciones de vida promocionándolo   como un crecimiento social, entonces empezaremos a ver un producto visible de exportación y de buenas costumbres, que seria un modelo a seguir por otras regiones y países. No tenemos nada que inventar, a diferencia de muchos y suerte de pocos, tenemos historia con que identificarnos, suficiente para saber y entender de qué estamos hechos y a que apuntamos.

-          Lamentablemente nos gusta competir entre nosotros mismos. Queremos a como de lugar ser mejor que el del costado, si una persona o familia construye a su antojo, tú también lo quieres hacer. Si alguien vota su basura a deshoras y se esmera en malograr la imagen de donde vive, tú también insistes en contagiarte y demostrar tu mala fe con una ciudad que no se merece el trato que se le da, una ciudad que nos dio la suerte de vivir en paz, donde hasta hoy y por suerte esa palabra tranquilidad se aferra a morir en el tiempo.

-          Hay que aceptar que vivir en orden no es fácil, pero también hay que entender que no cuesta mucho. Vivir en sociedad es lo más difícil, y más si se tiene autoridades que para justificar y cobrar sus sueldos o dietas,  crean sanciones por algo que se les ocurrió de momento y hasta por gusto, donde se ha demostrado que solo sirven para guardarlos en un papel que pasará a formar parte del archivo o almacén del olvido. Está demostrado además, que a más sanciones, más casos de alteración y revelo se da por parte de la sociedad. Es muy cierto que si no tienes capacidad de cumplir y hacer cumplir, es una burla a tus propios intereses.

-          La sociedad donde vivo, adoptó esa mala costumbre de exigir al estado a que nos de todo, y nos hemos metido en el inconsciente que vulnerar nuestros deberes o faltarle a la ley debe ser medido de acuerdo a nuestra capacidad económica, eso que absurdamente algunos lo llamamos clases sociales, que al menos en mi ciudad no existe. Quitémonos esa careta de juzgar de acuerdo al cliente y exigir alucinando poder que uno mismo se ha otorgado. Los chachapoyanos por naturaleza somos prosas pero en el lenguaje, en que momento será que lo llevamos al extremo de conveniencia en perjuicio de nuestros valores y efecto social. Nadie debe hacerte creer que lo hará por ti, nadie debe hacerte creer que vivir en sociedad es gratis, si quieres recibir también da. En tu casa, en tu barrio, en tu sector, en tu ciudad, en tu región o país, debes saber que si no alcanzamos desarrollarnos es porque solo nos dedicamos a pedir y no a contribuir.

-          Por otro lado, los recursos que el estado distribuye, en nuestro ámbito lamentablemente no generan el efecto esperado en favor de la población, y eso pasa porque nuestras autoridades lo direccionan inadecuadamente, el dinero increíblemente se va desgastando en el trayecto y nos estamos convirtiendo en el único país o región o provincia que nuestra moneda pierde su valor social en las etapas de gasto, desde el momento que se transfiere los recursos hasta la inauguración de algún proyecto, no se imaginan como se devalúa el valor social de lo invertido. Las reglas están hechas y a pesar de ello algunas autoridades o funcionarios se esmeran en vulnerarlas a beneficio propio, para luego culparlas cuando de justificar se trata.

A mis autoridades Locales y Regionales también les toca el compromiso y responsabilidad de al menos golpearse el pecho;  porque no es gracia, que nos roben en nuestras narices, y quieran poner orden cuando ya las cosas están mal y en agonía. Una gestión que ya finaliza, no basta con lavarle la cara para esconder la trasnochada de juerga y festín, dejando de lado el desvelo de trabajo y esfuerzo por atender las necesidades de la población. No es gracia hablar como un logro de gestión, a un banquete costoso de celebración para poner solo la primera piedra, y no preocuparse cómo y cuándo será su inauguración. Estoy convencido que el día en que una autoridad entienda que la verdadera gestión está  en preocuparse después  de una inauguración, empezará a sincerar los verdaderos costos de un proyecto. Deberíamos empezar a desenterrar esa palabrita que el estado lo llamaba hasta hace poco, post inversión (medición de resultados).

Sin autoridad no hay orden, y sin orden estamos condenando a morir a nuestras tradiciones, y si las tradiciones mueren, Chachapoyas pasará de modo esperanzador a modo enfriamiento y sin horizonte. Mientras tanto seguiremos pasando por nuestro gañote ese trago amargo de que nos engañen y nos cuenten cuentos, haciendo todo lo contrario a lo que nos prometen. Lamentable y cruel es aceptar nuestra realidad, que a muchos ya los están acostumbrando pasito a pasito, suave, suavecito.

Un aprendiz de 80 años.

Publicidad
CHACHAPOYAS SE ESTÁ ENFRIANDO PASITO A PASITO, SUAVE SUAVESITO
Para estar informado de los últimos artículos, suscríbase:
Comentar este post