POBREZA: TE DIGO ADIÓS Y ACASO TE QUIERO TODAVÍA?
Los problemas son parte de nuestra vida. Nadie puede decir que en algún momento se acabaran y más aun decir que, alguien le dará solución por nosotros.
La pobreza es uno de ellos y se combate hace miles años, en el Perú la informalidad y el desequilibrio son parte de nuestro día a día. Para muchas personas; pobreza es sinónimo de castigo, condena o maldición de por vida y que contra ello ya nada se puede hacer. Alguien nos vendió la brillante idea, que los pobres nacieron para ser pobres y que nunca dejaran de serlo. Retrocediendo a mi infancia, aun recuero que mi uniforme batía el tiempo record de durabilidad en la escuela, desde el inicio de clases hasta llegar olímpicamente al último día de clases y aunque no lo crean aun me servía para el siguiente año. Eso no es nada si comparamos a generaciones más a tras, incluso los cuidaban pensando en los hermanos menores (a eso lo llamo verdadera herencia). Pudo pasar que la oferta de uniformes era escasa en mi ciudad o la productividad de uniformes era contada, pero con el tiempo entendí que no era eso, menos la marca y la calidad, sino mas bien ese prejuicio que venía de familia, en que aferrarse a las cosas viejas era la tradición religiosa a mantener de generación en generación, para demostrar que somos pobres y no podíamos darnos el lujo de comprar a cada momento.
Lamentablemente el sentirse pobre, es desde ya un limitante para descubrir cosas, prohibirnos avanzar y desenvolverse en otras escalas. En uno de mis artículos anteriores comentaba que, lamentablemente la forma de política que se está desarrollando en nuestro país, que se usa hace décadas y que ha funcionado a la perfección es sacar provecho a esa frasecilla “Somos pobres, seámoslo siempre”, digamos que es el ingrediente apropiado para lograr el objetivo en una elección; el tema no pasa por lo que nos ofrecen, sino más bien por lo que nos gusta escuchar. Me ha pasado y a todos nos ha pasado, comprobado está, que al ser humano muy en el fondo le gusta escuchar mentiras, le gusta soñar y le gusta ilusionarse, tal vez con un país como el nuestro pero mejorado. Que alguien ponga música para tus oídos diciéndote que tus problemas se acabaran, que convertirá a nuestro país en el mejor con: 0% de necesidades, 0% de robos y asaltos, educación, salud y ropa gratis brindado por el estado, tapers de comida o billetes, no por un mes si no de por vida, etc. De hecho que nos conduce ciegamente a votar por ellos, pero logrado el objetivo las pesadillas nos hacen aterrizar y despertar abruptamente.
Debemos entender que nuestros problemas nunca se van a acabar, solo se pueden reducir y algunos países lo están logrando. En el nuestro, tenemos pánico empezar de cero, de generar un cambio, simplemente no estamos dispuestos a pagar el precio por el conocimiento y la capacidad que tanto carecemos y que a muchos no les conviene.
Nada más utópico a nuestra realidad, que ser prisioneros de nuestros propios errores y conducirnos en un círculo vicioso de conformismo: Lo único que ha crecido en todo este tiempo son las frases inmortalizadas de conformismo: “Soy pobre por eso no puedo estudiar”, “mis padres son pobres por eso también lo soy”, “Porque soy pobre, me rechazan”, “Por ser pobre, tengo mala suerte”, “Mi pobreza me impide tener un empleo”. Pero también están las frases aprovechadas: “Soy pobre por eso me corresponde esos beneficios”, “Tengo que ser pobre para que el estado me mantenga”, “Siempre seré pobre si alguien no me da la mano”. Lamentablemente nuestros gobernantes sin querer queriendo como diría el chavo del 8, han estado creando esta mentalidad a personas dentro de mi país, que por el contrario pide a gritos surgir del sitial donde se encuentra.
Pero qué problema aqueja a nuestro país?.
Uno de los principales problemas en el Perú es la ausencia de empleo y más que eso el de un empleo adecuado, es inevitable, sin ellos no podemos vivir. A diario vemos a ciudadanos buscando chamba. Entendamos que un aumento del empleo suele estar correlacionado con el crecimiento económico (aumento en el PBI). Nada más simple de entender la relación que; cuando la economía crece, el empleo aumenta. Las cifras lo dicen (INEI), culminamos el primer semestre del año, donde la economía peruana creció 3.63%, comparada con el del año 2015. Analizando estas cifras, está claro que se trata de un crecimiento originado por los sectores primarios (para los entendidos me refiero a la minería y su producción de cobre), aunque nos cueste aceptar sigue siendo nuestra lámpara mágica.
Muchos se preguntan: pero qué tiene que ver la minería, si es el sector que menos empleo genera?
Totalmente cierto, no genera mucho empleo, pero al mismo tiempo aunque no lo aceptemos, la minería mejora nuestro crecimiento económico, para el gasto público que hacen nuestros gobiernos nacionales, regionales y locales, ahí está la mayor recaudación tributaria. También está el otro sector productivo que tributa y paga impuestos, mejor dicho llamado las empresas formales, si bien es cierto generan empleo regular, no están empleando a gente joven. Ahí está el origen del problema y la preocupación que nos aqueja. Lamentablemente somos un país con bastante población joven que supera el 60% del total de la población nacional y quienes reclutan a este bolsón son justamente el sector informal, con bajos salarios y explotación de funciones y actividades. Es por eso que el inconsciente de un gran grupo de personas, con el tiempo se está convirtiendo en pesimista, creyendo que nacieron para ser pobres y sin oportunidades.
En el Perú uno de cada 10 jóvenes es empleado en su campo profesional. Lamentable pero cierto. El resto tiene que autoemplearse o volverse informal, sobrevivir con trabajos temporales, cachuelos, vivir de los padres, de los abuelos, de las parejas, de robos y asaltos, y aunque cueste decirlo hasta de la prostitución debido a la trata de personas en una parte del país. No confundamos las cosas; darle solución a los problemas a medias no es solucionarlo. En el Perú es cierto que anualmente se crean puestos de trabajo entre 15 mil a 30 mil por año, pero no alcanza para cubrir a las 250 mil personas que están buscando trabajo año a año.
Uno de los grandes retos del nuevo gobierno de todas maneras tiene que ser en mejorar la gestión pública, es decir, la capacidad de usar de manera adecuada los recursos que recibe de la tributación y la minería. Sin embargo, eso no será suficiente. La llave de salida de este encierro que nos encontramos está por apostar en el crecimiento de la inversión privada. Y aun así, no lo es todo. Si cada vez se necesitan trabajadores más calificados y preparados para insertarse en el mercado productivo, por qué no pensar en mano de obra y técnicos capacitados?. Lamentablemente eso pasa por un tema educativo, pues lo que nos hace empleables y solicitados en un campo laboral a futuro es nuestra productividad, es decir, hacer más con la misma cantidad de recursos. En nuestra región por poner un ejemplo de nuestra propia realidad, de que sirve capacitarnos y mejorar nuestro sistema productivo si no tenemos compradores, de que sirve formar profesionales si no tenemos mercado laboral, de que sirve crear empresas si no tenemos donde vender, de que sirve ser competitivo y formal si ya todo está arreglado bajo la mesa, pero sobre todo, de qué sirve un cartón de meritos y fotografiado en una graduación si el sobrino o el compadrazgo sin esfuerzo ni merito ya tiene el puesto ocupado.
No seamos millonarios desleales de noche a la mañana, metiendonos a la cabeza que nuestro país o región es pobre, y menos aun no nos aprovechemos de la pobreza para beneficiarnos sin esfuerzo. Tal vez mañana más tarde la economía puede verse aumentada, pero el empleo no lo hará jamás. En consecuencia, empecemos a crear, a desarrollar, basta de decir que somos pobres, eso no existe. Cuando ese cambio ocurra, los verdaderos pobres que son de mentalidad, morirán en el intento y más aun de vivir a costa nuestra.
No olvides que tu mentalidad de pobre, hará que sigas vendiendo tu dignidad de pobre, y lo más grave es que nos estas jalando a nosotros también a ser pobres, a mí, a tu vecino, a tu amigo, a tu familia y a los que están empezando a soñar… es decir a tu generación. Y si aun te preguntas, de qué manera?, pues por el mismo hecho de que compartimos el mismo territorio y la misma sociedad, ojo que no dije suciedad.
Un aprendiz de 80 años.
