CON LA MUERTE - SER, NO SER, QUIZA.

Publicado en por percyzurdo.over-blog.es

la-muerte.jpgDebo empezar diciendo que lo que más nos preocupa hoy en día y principalmente en nuestro entorno chachapoyano, después de escuchar tantas malas noticias de muertes que estamos viviendo es, ¡qué está pasando!, pues  las actitudes que como seres humanos tenemos en nuestra mente, el de tomar decisiones tan absurdas de quitarse la vida más aun si somos seres mortales de poder ser hoy y no ser nada en el mañana, resulta muy difícil de entender las decisiones de jóvenes que toman esa valentía o tal vez cobardía al mismo tiempo de despedirse de este mundo a temprana edad. Y es que ¿quién sabe lo que realmente es esto? ¿Habrá algo más allá? Si no lo hay, ¿qué se sentirá formar parte de esa nada?

En muchas ocasiones he tratado de imaginar lo que se sentiría ser nada. Dicen que la imaginación no tiene límites, pero me es curioso encontrar que ese “sentirse parte de la nada” puede ser la excepción de esta regla. Es decir, podemos resolver problemas de cálculo diferencial e integral, podemos ingeniárnoslas para enviar hombres a la Luna o sondas espaciales a otros planetas, pero no podemos ni siquiera imaginar lo que se siente no ser nada.

Hace unos años atrás (año 1996) mi hermano fue asesinado. Yo personalmente cargué sus restos hasta el lugar de su descanso eterno, aquella tierra donde están también mis abuelos. Mientras cruzaba todo la ciudad hasta el panteón, me preguntaba lo que mi hermano sentía, si es que podía sentir algo. ¿Podrá verme? ¿Habrá pasado a otro plano? ¿Existirá el cielo y el infierno? Lo único que sé, es que parte de mí murió junto con él. Pero parte de él vivirá conmigo hasta que yo muera.

Esto me hizo recordar que la muerte nos rodea todo el tiempo. Que la vida está llena de muerte. Cada vez que alguien cercano a nosotros muere, también lo hace una parte de nosotros. Cuando cambiamos de escuela, de casa, de auto, de computadora, de pareja o cualquier otra cosa, sucede lo mismo. Es la muerte la que se hace presente en nuestra vida.

Y es que la muerte implica un cambio de vida o de estado. Recuerdo que alguna vez me deprimí demasiado durante 6 meses ininterrumpidos, tanto que pensé en suicidarme, pero algo me detuvo al final. Quizá fue el miedo a este cambio de estado. Porque ¿quién sabe lo que pasa al morir? Nadie ha regresado para contarnos qué hay después o qué se siente morir. Aunque supongo que no se siente nada al morir, sino el estar muerto. Y es que la muerte está hasta que la vida ya no. No se puede estar muerto y vivo a la vez. Y sin embargo podemos experimentar esos momentos de muerte de los que la vida está llena. Es como una paradoja, estar vivo y sentirnos morir por dentro, es decir depresiones que nos dan de vez pero en mucho.

La pregunta es: ¿cómo es posible que a veces queramos morirnos? Ya alguien ha dicho que este es el más grande problema filosófico. Yo no sé si lo sea. Tampoco sabría dar una respuesta al mismo. Sólo me intriga el pensar por qué el ser humano querría privarse de la vida si es que le tiene tanto miedo a la muerte. Y es que yo lo he vivido en carne propia. Me he querido matar y estuve a punto de hacerlo, y tal vez por eso aun me cuesta entender este entorno que año tras año nos deja, lleno de suicidios. Pero, ¿por qué?

Sin importar la religión que se profese, todos alguna vez hemos temido a la muerte. Ya sea por no querer dejar esta vida o por la incertidumbre de la existencia de algo más allá de ella. Algunos sueñan con la inmortalidad y otros se limitan a no pensar mucho en estos asuntos. Incluso se le puede venerar, como se hace con la Santa Muerte (Colombia por ejemplo). Por lo tanto deducimos también que lo más aterrador puede ser también lo más deseado, por lo que la vida puede llegar a ser peor que la muerte, así como tampoco saber que es peor si nunca hemos estado muertos?

Quizá todos hemos estado muertos de alguna forma. ¿Alguien puede recordar algo antes de haber nacido? ¿Dónde estábamos? ¿Estábamos muertos? En cierto modo sí, si tomamos en cuenta que la muerte es un cambio de estado. Entonces, ¿estamos muertos ahora? Es que si antes de nacer no éramos nada, o por lo menos no algo igual a lo que somos ahora, es porque cambiamos de estado, de “vida”. Por lo tanto, se valdría decir que estamos “muertos”. Por ende, vuelvo a preguntarme, el porqué tememos tanto a la muerte. Supongo que no nos asusta lo que ya pasó, sino lo que está por pasar.

Pero la vida no sólo está llena de muerte, también lo está de amor. Y es que el amor está ligado a la muerte. Es este quién nos anima a vivir, que nos hace valorar la muerte y hasta temerle. Quizá por falta de amor es que a veces queremos estar muertos. Y definitivamente por amor es que queremos estar vivos. Ya sea amor a la pareja, al trabajo, a un pasatiempo, a la familia, al dinero o cualquier otra cosa, persona o acción. La muerte, de alguna manera, le da sentido al amor, por lo que no puede considerársele como mala. De hecho, creo que es lo más imparcial que puede “existir”.

Sin embargo, cualquier suposición, hipótesis, duda o pregunta acerca de la muerte, no la podremos responder o confirmar hasta que la experimentemos en carne propia. Quizá, nos demos cuenta de que existe algo después. Quizá, no haya nada. Quizá, todo esto sea un sueño del que debemos despertar, y mientras ocurra eso, diremos QUIZÁ!!!

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