El POR QUÉ ESTAMOS ESTANCADOS:

Publicado en por PERCY ZUTA

El presupuesto público se aprueba en el congreso, nace de una propuesta planteada por el MEF. Antes de su aprobación se tuvo que realizar la distribución a cada sector para todo el ejercicio fiscal, tomando en cuenta las necesidades y actividades alcanzadas por los órganos resolutivos, nacionales, regionales y locales. El único objetivo a desarrollar, es que; cada ciudadano, existente desde el vientre de una madre hasta un adulto mayor, sean beneficiarios de ese presupuesto, no en efectivo, si no en los servicios básicos que se llega a invertir dicho presupuesto, donde el resultado como estado sea, el de brindar una mejor calidad de vida en cada rincón llamado Perú.

Al respecto he identificado 3 conceptos que nos impiden realizar un buen uso de los recursos y optimizar resultados en nuestro entorno local y regional.

Desconocimiento: Nuestras autoridades insisten en creer y ponerle vela, al conservacionista del MEF, donde las autoridades, principalmente ediles, quienes con el único afán de volverse expertos en gastar viáticos, se saltan gestiones dentro de la región para ir y rendirse a sus pies del gran ministerio. El objetivo es estoquear el saco de pedidos a mas no poder, para que el endiosado de la cartera ministerial, nos conceda su gran corazón con presupuesto un poco más, un poco menos. El verdadero problema nace al revisar el stock de proyectos en el sistema de inversiones, donde vemos una cantidad enorme de proyectos aprobados con muchas deficiencias durante los últimos 17 años. A lo mejor el termino GESTION, se convirtió en un término errado por los alcaldes distritales que lo llaman comúnmente “CONTRAPARTIDA”, un bastión eterno por no decir un desarrollo estancado. Muchos se preguntaran, está bien pero, ¿cómo me doy cuenta sobre esta deficiencia?. Pues fácil: Mirar nuestra realidad y ver la escasez de proyectos inaugurados que al menos hayan tenido un efecto positivo en la población.

Fricción: El ciudadano de hoy en día, carece de dos cosas: primero, la mayoría (me incluyo), no contamos con representatividad política, es decir no nos sentimos representados por el actuar y enfrentamiento constante del poder que hoy en día nos gobiernan, que muestran un desorden y carencia del buen uso del manual de gestión, que conlleve una sostenibilidad económica y de emprendimiento, justamente porque nos empeñamos en discriminar potencialidades, talentos y buenas intenciones. De aquí nace o resalta la segunda carencia: Trabajo colectivo, es decir; no nos permitimos desarrollarnos y menos ser reconocidos como verdaderos ciudadanos, porque nos cuesta trabajar en equipo, cada quien tira para su lado. Alguien nos vendió la idea que representatividad es sinónimo de una sola persona, totalmente descontinuado, ya que lo único que nos conlleva es a un embrollo que lo define como una retención de desempeño. Resultados a la vista; tenemos a las instituciones del estado con poca aceptación y milimétrica transparencia.

Revolucionario: En particular, siempre seré creyente de la buena fe y un contrincante a las malas costumbres. El compromiso con lo que asumes cada acción, te vuelve cómplice de grandes resultados, el secreto está en no perder el estilo con que llegaste el primer día a tu centro de trabajo, saludar desde la puerta a los compañeros y sobre todo mantener el ambiente agradable con los que compartes cada día, es hacer que los pequeños detalles te conviertan en un gran soporte para lograr metas y objetivos. Comparto lo que muchos dicen: Ser cordial con una persona, puede ser muy revolucionario. En nuestro mundo actual y laboral, incomoda al grupo mayoritario que un minúsculo grupo marque la diferencia, nos desmerecemos entre paisanos y enaltecemos a extraños, preferimos creer que alguien que está de paso, no estropeará algún puesto laboral. Vivir en un mundo cerrado en ideas, es vivir con indiferencia cada día.

Si estamos estancados en la actualidad, es porque vivimos en una sociedad donde creemos que la identidad funciona obligando, donde exigir a un trabajador a hacer bien las cosas, sea una falta de respeto y más aún, donde la impunidad sea mejor que complicarse la vida, para los responsables de sancionar. Al contrario, si nos enfocamos desde el sector público, este tendría éxito, si se trabajara en orden y con prevención. La improvisación que hoy por hoy se aplica en cada institución pública, se hace llamar desconocimiento, pero su verdadero nombre es; viveza y mala intención, y es usado por quienes se creen con derecho de hacer y deshacer cuando disfrutan del poder.

Un aprendiz de 80 años.

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